Hospital Vithas Nuestra Señora de Fátima

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  • Traumatología y Ortopedia

    Artroplastia de cadera (con prótesis metálica)

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Prótesis de cadera

La artrosis es el desgaste y destrucción de la articulación de la cadera, debida principalmente a un proceso degenerativo relacionado con la edad, es menos común su relación con procesos reumáticos, post-traumáticos (fracturas severas de la articulación), o de desarrollo (displasia de cadera o enfermedad de Perthes). 

El desgaste articular provoca dolor y pérdida de movilidad, reduciendo la capacidad para caminar y funcional, limitando su actividad cotidiana, laboral y recreo.  

La  sustitución protésica de la cadera realizada desde hace más de 40 años es considerada una de los cirugías más exitosas de la  unidad de traumatología del Hospital Vithas Nuestra Señora de Fátima con  resultados  evidentes  e inmediatos: alivia y elimina el dolor, mejorando la función de la articulación que permite reanudar la actividad cotidiana, laboral y deportiva.

 

  • ¿Qué es la articulación de la cadera?

 

La cadera es la articulación que une la pelvis y miembro inferior, articula el fémur cuyo extremo superior es esférico con la cavidad acetabular de la pelvis. Estas superficies están recubiertas de un tejido liso que es el cartílago articular que permite el movimiento con menor fricción. 

La articulación se mantiene unida por una cápsula y ligamentos, y en su interior posee una membrana sinovial que produce líquido que la lubrifica. Alrededor de la articulación se encuentran los músculos y tendones que permiten su estabilidad y movilidad. 

 

  • ¿Qué es la prótesis o artroplastia de cadera?

 

La prótesis total de cadera sustituye ambas superficies articulares enfermas: la cavidad acetabular y la cabeza femoral esférica, permitiendo de nuevo la movilidad de la articulación sin dolor. 

El cirujano remplaza la cavidad acetabular por un implante de forma hemiesférica y el extremo óseo femoral por un vástago introducido en el fémur con un extremo esférico que se articula con el acetabular. 

Los implantes son metálicos, habitualmente no cementados, que encajan a presión en el hueso articular y su progresiva unión al hueso gracias a su superficie porosa recubierta de hidroxiapatita que permite el crecimiento e integración en el hueso. Menos frecuente es la utilización de implantes cementados en casos de extrema osteoporosis y mala calidad del hueso que no permiten el crecimiento óseo y adhesión al implante. 

Las superficies de la articulación de la prótesis pueden ser metal-polietileno o cerámica-cerámica, disminuyendo el desgaste y la necesidad de cirugía de revisión. Su elección depende de la edad del paciente y otros factores característicos de la articulación. 

 

  • Beneficios de la prótesis total de cadera

 

Principalmente, la desaparición del dolor en la mayoría de los pacientes (97%); y mejoría de la movilidad de a articulación, esta última depende del rango de movilidad antes de la cirugía, permitiendo al paciente operado integrarse en su vida cotidiana, laboral y social sin apenas limitaciones. 

La supervivencia o probabilidad de éxito a lo largo de los años es muy alentadora, con una probabilidad de fracaso a los 10 años de 0 a 2% y a los 20 años del 5 a 10%.  

 

  • Riesgos y complicaciones de la prótesis total de cadera 

 

Los riesgos generales dependen de la salud del paciente y sus enfermedades previas, que evalúa en la consulta el cirujano, estudio preoperatorio (análisis de sangre, radiografía de tórax, electrocardiograma) y el anestesista. 

La complicación mayor es la infección que puede suceder durante el ingreso o posteriormente, meses después de la cirugía. Puede exigir una nueva intervención e incluso la extracción de la prótesis.  

Otras complicaciones son el trombo-embolismo, fracturas de los huesos de la articulación, lesiones nerviosas o vasculares. Entre las complicaciones relacionadas con el implante serían la luxación de la prótesis, el aflojamiento o pérdida de fijación de la prótesis al hueso y el desgaste que sucede a largo plazo.

 

  • La intervención

 

Habitualmente es bajo anestesia raquídea, la incisión se realiza en la región postero-lateral de la cadera, utilizando el menor tamaño posible en función de corpulencia del paciente, la reducción de la incisión disminuye la agresión de los tejidos y mejora la recuperación del paciente, siendo la longitud media de la cicatriz entre 8 a 12 cm. 

Tras la operación, el  paciente es trasladado a la sala de recuperación, unidad de cuidados post-anestesia, donde es estrechamente vigilado y donde se le administran los analgésicos necesarios para prevenir cualquier dolor.

 

  • Guía clínica de asistencia

 

La guía clínica es un método de trabajo que organiza, estandariza y coordina los distintos estamentos hospitalarios que participan en el procedimiento: consulta, quirófano, hospitalización, rehabilitación y asistencia después del alta.

Introduce novedades de tratamiento basados en la evidencia médica, tratamiento multimodal del dolor más eficaz, utilización de acido tranexámico que reduce el sangrado y necesidad de transfusión, facilitando la rápida recuperación y satisfacción del paciente en el postoperatorio con menos complicaciones. 

 

  • ¿Cómo prepararte?

 

Una vez ha decidido la operación, el paciente tendrá una consulta con su cirujano que le informará sobre la intervención, tiempos y las fases de la recuperación hospitalaria y posteriores cuidados en el postoperatorio en su domicilio. 

El día del estudio preoperatorio al paciente se le realizan estudios de analítica de sangre, electrocardiograma y radiografía de tórax que será evaluado en la consulta del servicio de anestesia, que establecerá la necesidad de otros estudios o consultas. Además tendrá en el mismo día una consulta con el servicio de enfermería y fisioterapia. 

El paciente debe de adjuntar toda la información en relación con sus enfermedades y medicación, especialmente anticoagulantes o antiagregantes para que su médico le indique la pauta a seguir con estos.

 

  • ¿Cómo es la recuperación?

 

Después de la intervención el paciente hará una corta estancia en la Unidad de Reanimación de Postoperados realizando un control de sus constantes y cuando recupere los efectos de la anestesia será trasladado a su habitación. 

El dolor postoperatorio se controla a lo largo de su estancia hospitalaria, procurando que sea el menor posible gracias a la utilización de nuevas técnicas analgésicas que permiten una recuperación rápida. 

La evaluación continua por el personal médico, enfermería y fisioterapia permite en la actualidad que el paciente pueda sentarse e iniciar la movilización en el mismo día de la cirugía.

Durante su estancia en hospitalización se realizarán los cuidados médicos y enfermería. El servicio de rehabilitación en turnos de mañana y tarde se encargará de explicar y practicar las medidas correctas para incorporarse de la cama, silla, baño y ducha, caminar con muletas y subir y bajar escaleras. 

 

  • Volver a caminar

 

En las 12 o 24 horas posteriores a la cirugía se inicia la marcha, caminando con muletas con la ayuda del fisioterapeuta que le enseñará a manejarse de forma adecuada y evitando movimientos o posturas que puedan perjudicar la recuperación. Facilitando la información necesaria y normas para desenvolverse posteriormente en su domicilio y recuperar progresivamente la capacidad para caminar y realizar una actividad independiente hasta la consulta de seguimiento por su cirujano. 

 

  • Sentarte

 

Se aconseja durante el postoperatorio utilizar sillas con reposabrazos y evitar sillones o sofás bajos que obliguen a una flexión excesiva de la cadera. 

Se facilitan documentos e información de cómo sentarse e incorporarse adecuadamente que serán explicados en la consulta de fisioterapia prequirúrgica y durante su hospitalización. 

Levantarse de una silla: Apoye las manos en los reposabrazos de la silla. Extienda la pierna operada. Inclínese hacia adelante cargando el peso de su cuerpo sobre la pierna sana y los reposabrazos de la silla. Póngase derecho una vez incorporado.

Sentarse en una silla: Colóquese de espaldas a la silla hasta notar el borde de la silla sobre la región posterior de sus rodillas. Apoye sus manos en el reposabrazos y carge sobre ellas el peso del cuerpo. Siéntese soportando el peso sobre las manos y pierna no operada. 

 

  • Subir y bajar escaleras

 

Subir escaleras: Inicie el paso en el escalón con la pierna sana, sin adelantar los bastones. A continuación adelante la pierna operada en el mismo escalón. Avance los bastones al escalón. 

Bajar escaleras: Primero adelante los bastones al escalón inferior. A continuación adelante la pierna operada. Por último, descienda al mismo escalón la pierna no operada.

 

  • Otros consejos prácticos

 

Cama: utilizar una cama alta, adaptándola para evitar una excesiva flexión de la cadera.

Inodoro: en tiendas de ortopedia existen adaptadores que elevan aproximadamente 10 cm el inodoro. 

Baño: si no dispone de plato de ducha, es aconsejable instalar barras de apoyo en la bañera y colocar una alfombra antideslizante para evitar caídas. 

Domicilio: retire alfombras y obstáculos para evitar caídas.

Coche: primero debe tomar asiento, e introducir ambas piernas a la vez.

 

 

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